domingo, 20 de julio de 2014

19. Vuelta

Lo mejor de todo es haber echado en la mochila tantos buenos momentos, esos que te arrancan una sonrisa cada vez que pasan por tu mente, estés donde estés.

Siempre nos quedará Portsmouth.


18. Final

Y llegó el último día. Después de haber aprendido como leones y habernos cogido mucho cariño, llegó la hora de partir:
Como no podía ser de otra forma, nuestras clases acababan al mismo tiempo que los niños terminaban el curso. Al final ellos serán los grandes beneficiados de nuestra experiencia. Hemos sacado un montón de ideas frescas e ingeniosas para que nuestras clases sean mucho mejores.

17. Descontrolados

Una vez sin jefa y sin warrior... el resto del grupo podía campar a sus anchas y hacer fechorías. ¡Peligro!:


16. Últimos coletazos

Nos íbamos en oleadas. Los primeros en partir eran la jefa y el warrior. Nuestro último día:
¡Cómo no! El último día también jugamos al callejoning:

15. Conformarse

El señor Zombie (Mr Deadman) trataba de enseñarnos la expresión "make do" (conformarse). Para ello llevo a la buena de MaryAngels con la imaginación a unas vacaciones en Hawai junto a George Clooney y montada en un Ferrari. Después la transportó a su citroën, su marido y Cádiz. Lo segundo no está mal, it will make do... ¿no, MaryAngels?
Mientras tanto, el warrior seguía recordando Londres y la manifestación por la libertad de Chipre:

14. Sausage!

Me he echado un hermano en Porstmouth. Vaya joya el Nákarman. Es un erudito de política, música, cine... Un auténtico crack.
En una de las cenas, el camarero nos preguntó a todos por nuestra elección. Cuando llegó a Mr Electrón, éste respondió, sólido y contundente: ¡Salchicha! Su deseo de conocer la salchicha inglesa hizo que yo no pudiera evitar soltar una pequeña risa. El camarero, al verme, comenzó a descojonarse también. Mr Electrón, muy serio, le preguntó al camarero que cuál era el chiste. Y éste respondió, señalándome a mí: ¡¡¡Ha empezado él!!!  

sábado, 19 de julio de 2014

13 La final del mundial

Por los pelos llegamos a tiempo de ver los últimos minutos de la final. Nuestra adorable jefa aguantó con los ojos semicerrados hasta que el alemán levantó la copa.
Una loca francesa a la que pedimos que nos hiciera una foto en otro pub tenía una borrachera increíble. Intenté vender bien a Mr Electrón diciendo que era torero. La francesa le preguntó: "¿Y tú cuando estás torero?" A lo que el agudo Mr Electrón respondió: "Yo, todos los días":

12 Vuelta de Londres

En la capital no estuvimos mal. Mi mayor diversión consistió en contar las veces que Sweet Juana se quejaba de Londres. Perdí la cuenta cuando iba por 47:
El problema es que a la vuelta nos despistamos y el tren se dividió en dos vagones. Íbamos en el equivocado, así que acabamos en Littlehampton, allá donde Nelson perdió un calcetín:

11. La casa de Charles Dickens

En la casa de Dickens encontramos un salvaje animal encerrado entre rejas:

Menos mal que la música amansa a las fieras:


10. London

Estos son dos de Olivenza que se encuentran en Londres en la Victoria Station y... os aseguro que esto no es un chiste:
En la visita a Londres, yo creo que Mr Electrón se convirtió en el tío más feliz del mundo; porque le gusta Sherlock, por el idioma, por la ciencia... y también por la compañía:

9. Metodología

A veces, sólo a veces, un rayo de luz recorría mi mente en las clases de metodología CLIL:
Nuestra jefa favorita y nuestro profe favorito intercambian conocimientos. El día que nos trajo chocolate suizo acabó de conquistarla:

8. After dinner

¿Cuál es el animal que enseña inglés como un león y tiene los pulgares hacia dentro?*
*Adaptación significativa de la pregunta, demasiado... para este blog.
Como la jefa tardaba en aparecer a la salida, nos dedicamos a practicar el callejoning, es decir, escondernos de ella en un callejón. Los ingleses que pasaban nos miraban sorprendidos:



7. More dinner!

En la Hina no las hacen tan grandes:
Momentos de oscuras confesiones:

6. Dinner!

Y nos vamos a cenar. Aunque los tres chicos luchábamos encarnizadamente por la conquista del corazón de Sweet Juana, en la imagen se aprecia claramente al vencedor (el warrior, claro):

Unos días más tarde nos saldrían los fish and chips hasta por las orejas. Aquí degustamos las maravillosas chicken burguers, que por un error de pronunciación darían apodo a la inimitable profesora de inglés (Chicken Vargas):

5. Los aragoneses

Nuestros amables compañeros de curso parecen simpáticos:

Nos acercamos al mar al final de las clases. La idea lanzada por las chicas era vestir al bueno de Nákarman (pantalones, corbata, camisa) para la visita a las high schools, pero en el fondo todo esto no era más que una excusa para visitar tiendas y tiendas y tiendas...


viernes, 18 de julio de 2014

4. Packed Lunch

Paramos para devorar un fantástico packed-lunch hecho with our hands:


Aunque la jefa prefiere aprovechar los minutos de descanso con una maravillosísima lectura:


3. Start!

Y empezamos las clases:




   El primer profesor, de apellido hombre muerto (Deadman), nos enseñó muchas curiosidades del idioma. Entre ellas la diferencia entre los pedos de la reina (break the wind) y los de los plebeyos (drop a fart). Ésta es la explicación teórica. Si queréis una explicación gráfica os ruego que se la preguntéis a nuestra jefa. Su divertida respuesta no os dejará indiferentes:





2. Pequeño tentempié

Pequeño temtempié antes de que comenzaran los descubrimientos. El primero fue ver cómo le quedaban las gafas a la adorable chickenVargas (luego se explicará el motivo del apodo).


Lo primero que hizo Mr Electrón fue probar suerte con la lotería. Descubrió que allí tampoco toca.



jueves, 17 de julio de 2014

1. Los siete albarreganos


Aquí os presento a los siete integrantes de la más grande aventura jamás contada. De izquierda a derecha: Nákarman, Sweet Juana, el warrior, Chicken Vargas, MaryAngels, la jefa y Mr Electrón.


   La llegada al aeropuerto fue algo accidentada. El hotel donde dejábamos el coche tenía mal su dirección así que el GPS nos mandó to the middle of nowhere. En aquel extraño lugar algunos tipos raros intercambiaban cosas raras en coches raros. Paramos un coche que venía en nuestra dirección y preguntamos: "¿Sabes dónde estamos?" Por la ventanilla asomó una veinteañera llorando a lágrima viva: "¡No tengo ni idea!, ¡Estoy perdida!"