Y nos vamos a cenar. Aunque los tres chicos luchábamos encarnizadamente por la conquista del corazón de Sweet Juana, en la imagen se aprecia claramente al vencedor (el warrior, claro):
Unos días más tarde nos saldrían los fish and chips hasta por las orejas. Aquí degustamos las maravillosas chicken burguers, que por un error de pronunciación darían apodo a la inimitable profesora de inglés (Chicken Vargas):


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