En la capital no estuvimos mal. Mi mayor diversión consistió en contar las veces que Sweet Juana se quejaba de Londres. Perdí la cuenta cuando iba por 47:
El problema es que a la vuelta nos despistamos y el tren se dividió en dos vagones. Íbamos en el equivocado, así que acabamos en Littlehampton, allá donde Nelson perdió un calcetín:
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